La setmana passada em van convidar a participar al debat polític de Canal 4, "Tot 4", presentat per na Bea Díez, juntament amb un polític del PSOE (Miquel Ramo), del PP (Lourdes Bosch) i d'ERC (Joan Lladó). Va ser una experiència força interessant, encara que el format no permet aproofondir gaire en les diverses qüestions. Crec que no me'n vaig sortir malament.
Per si teniu curiositat, aquí vos deix el vídeo:
TOT4_29.11.2012 from Canal 4 Sa Nostra Televisió on Vimeo.
3.12.12
El meu primer debat televisat
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23.11.12
Gaza o la pèrdua de la humanitat
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22.10.12
Y el perdedor de las elecciones es...
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20.9.12
¿Qué ocurre en Catalunya, y en España? - Per Vicenç Navarro
Tengo gran respeto por el periodista Iñaki Gabilondo y por su gran profesionalidad. Le considero uno de los mejores periodistas de España. Ahora bien, discrepo de sus comentarios hechos el 17 de septiembre a raíz de la manifestación independentista que tuvo lugar en Barcelona el 11 de septiembre (el día nacional de Cataluña). Sus observaciones indicaron (con todo el respeto que caracteriza siempre la exposición de sus argumentos) que la nueva situación creada por el enorme tamaño de tal manifestación exigía un posicionamiento claro del partido gobernante en Cataluña, CiU, así como de otros partidos definidos hasta hoy como nacionalistas o catalanistas, sobre su objetivos políticos para Cataluña, criticando una cierta ambigüedad sobre tales objetivos por parte de dichas formaciones políticas, ambigüedad notoria, según él, en los últimos años. Puesto que esta exigencia de claridad es bastante generalizada en círculos mediáticos, académicos y políticos españoles (y muy en particular madrileños) me veo en la necesidad de responderle, no sin antes agradecerle que haya definido la situación actual en la que se encuentran tales opciones políticas como resultado de una ambivalencia. Otros de diferente talante que Gabilondo han hablado, no tanto de ambigüedad, sino de manipulación, presentando tales partidos como independentistas ocultos que han ido cambiando la presentación de sus argumentos dependiendo del momento y periodo en el que se encontraban. La famosa frase de que “los nacionalistas/catalanistas nunca estarán satisfechos, se les dé lo que se les dé” recoge esta percepción de que los nacionalistas o catalanistas siempre desean, en realidad, llegar a la independencia, y todo lo demás es una mera estrategia de pasos en este sentido.
Este tipo de argumentos ignora, sin embargo, que la gran mayoría de personas que están a favor de la independencia hoy en Cataluña no lo estaba hace sólo unos años. Tengo muchísimos amigos aquí en Cataluña que, no habiendo sentido nunca el deseo de tener un estado propio, separándose de España, hoy así lo desean. Una de las mayores causas de que ello ocurra no se encuentra en Cataluña sino en Madrid y en España. En contra de lo que aducía un reciente artículo en El País (“La lucha final de la burguesía catalana”, de José Luis Álvarez, 21.08.12), en el que se criticaba al establishment español por haber estado demasiado pasivo frente a lo que el autor definía casi como veleidades del nacionalismo o catalanismo, el enorme crecimiento del independentismo se explica, en gran parte, por el comportamiento del establishment español (centrado primordialmente en Madrid), siendo su eje principal el aparato del Estado central y también los mayores medios de información basados en lo que se llama la capital de España.
El rechazo a la plurinacionalidad de España
La falta de reconocimiento de tal plurinacionalidad del Estado español existente en este establishment ha sido la raíz del problema. Solo por un momento, durante la II República, pareció que se abría una posibilidad, que desapareció completamente durante la dictadura fascista que impuso un nacionalismo español (castellano) extremo que, basado en una concepción jacobina del Estado español, ahogó y asfixió cualquier otra visión de España. La Transición inmodélica (que se realizó en términos muy desequilibrados entre unas derechas -herederas del franquismo- que controlaban los aparatos del Estado y unas izquierdas –que lideraron las fuerzas democráticas- que acababan de salir de la clandestinidad) permitió más espacios a las fuerzas nacionalistas/catalanistas, pero sin reconocer la plurinacionalidad de España. En realidad, el Estado de las autonomías (con el “café para todos”) era una manera de negar tal plurinacionalidad. Referirse a los acuerdos que tuvieron lugar entonces como fuente de las exigencias de que se respeten aquellas reglas, sin tener en cuenta el enorme desequilibrio de fuerzas que existía en aquel momento (como hacía Santos Juliá en su artículo del pasado domingo en El País o como hace el Monarca en su carta abierta a los españoles), es permitir que aquel desequilibrio se mantenga.
Este Estado de las autonomías abocará inevitablemente a la disgregación y rotura de España, como algunos hemos ido subrayando (ver mi libro Bienestar Insuficiente, Democracia Incompleta. Sobre lo que no se habla en nuestro país). Si cada demanda de Cataluña se tiene que traducir en diecisiete demandas iguales, España dejará de existir pues España no puede ser la suma de diecisiete Cataluñas. España no aguanta la suma de diecisiete naciones con historias, culturas e idiomas diferentes.
La falta de resolución de esta articulación Cataluña-España en la España de las Autonomías hizo que surgiera la demanda de un proyecto federal asimétrico que reconociera, dentro de España, la especificidad de la nación catalana. Fue en esta vía que, junto con otras alternativas, surgió el Estatuto de Cataluña que fue aprobado por el Parlamento Catalán, por las Cortes Españolas y refrendado por la población catalana. Y a pesar de ello, el Tribunal Constitucional, parte del aparato del Estado, vetó precisamente algunos de los componentes más estimados por los movimientos que habían generado la necesidad de establecer el Estatuto. Y la torpe respuesta del gobierno Zapatero, definiendo tal veto como un elemento menor del Estatuto, contribuyó a ampliar el enfado de grandes sectores de la población catalana. Más y más personas en Cataluña comenzaron a pensar que con esta España no hay nada que hacer. Algunos firmes seguidores del federalismo asimétrico abandonaron este proyecto, bajo la constatación de que no había posibilidades ni complicidades en España para desarrollarlo. Y se convirtieron en independentistas.
La explosión del independentismo
Pero, ¿por qué ha alcanzado ahora el independentismo el nivel que ha alcanzado? Y la respuesta es la crisis. Hoy, la crisis está afectando muy dolorosamente el bienestar de la población. Y la gran habilidad política de la coalición nacionalista gobernante en Cataluña, CiU, ha consistido en atribuir tales dificultades al famoso “expolio español”. Según este argumento, la aportación no voluntaria de Cataluña a España es equivalente al 8% del PIB de Cataluña. La demanda de un pacto fiscal, con un sistema semejante al concierto vasco, es una lógica respuesta a esta situación, en caso de que el proyecto deseado fuera mantenerse en España. Tal Pacto Fiscal implicaría un cambio en la gestión de los impuestos y su distribución. Exigiría que fuera el Estado catalán (como parte del Estado español) el que recogiera los impuestos y fuera el Estado catalán el que negociara con el Estado central los fondos para el pago de los servicios comunes y el componente de solidaridad que, por cierto, nadie cuestionaba (al menos hasta ahora).
Pero esta demanda se ve irrealizable en España, gobernada por el establishment español basado en Madrid. Y el punto final de esta frustración ha sido la victoria por gran mayoría del PP, el partido que se opuso al Estatuto con mayor intensidad. Tal partido, heredero del franquismo, muestra la mayor hostilidad a la especificidad catalana y al reconocimiento de Catalunya como una nación. El último detalle, entre muchos otros, es que tal gobierno no sancionó a un militar que hace unos días pedía, una vez más, la invasión militar de Cataluña. El comportamiento del gobierno PP y de la “caverna” que le rodea es el mayor fabricante de independentistas en Cataluña. Los medios públicos de la Generalitat, tanto Cataluña Ràdio como TV3, instrumentalizados abusivamente por el gobierno Mas (recordando los peores momentos del pujolismo), constantemente identifican la ultraderecha, el PP, con España, forzando una imagen falsa de que el PSOE y el PP son lo mismo. Autores de la “caverna” aparecen o son citados mucho más frecuentemente en tales medios que autores españoles de izquierda federalistas, o incluso políticos españoles conocidos que apoyan el derecho de autodeterminación de Catalunya.
La paradójica situación en Catalunya
Resultado de esta situación, incluido el control de la mayoría de medios en Catalunya por parte de las derechas nacionalistas, nos encontramos con la situación casi única en Europa de que uno de los gobiernos que ha ido imponiendo mayores medidas de austeridad a su población (ninguna de ellas existentes en su programa electoral) goza de un amplio apoyo electoral en Catalunya sin que la crisis y la puesta en marcha de tales políticas hayan afectado su popularidad. La gran astucia política del partido gobernante, CiU, ha sido presentar la necesidad de aplicar tales medidas como consecuencia del “expolio” de Cataluña por parte de España. De ahí que haya intentado canalizar, con la ayuda de sus medios, tal enfado hacia el establishment español basado en Madrid, definiéndolo como España.
En este argumento se olvida que el déficit de gasto público (incluyendo el gasto público social) de Cataluña es mayor que el déficit fiscal (que existe y debe eliminarse). Y también se olvida que el País Vasco, con un sistema fiscal semejante al que el gobierno CiU desea, tiene también problemas graves, con una crisis profunda. En realidad, el gasto público social por habitante en el País Vasco es mucho menor de lo que le correspondería por el nivel de desarrollo económico que tiene, y ello como resultado de haber estado gobernado por las derechas en la mayoría del periodo democrático. Tener una Cataluña independiente no es garantía de que Cataluña elimine su enorme déficit de gasto público social. En realidad, algunos de los economistas más visibles en la esfera independentista (incluyendo el economista “oficial” de TV3, que en sus llamadas “lecciones de economía” en tal medio adoctrina a la población catalana con su dogma neoliberal) son ultraliberales que eliminarían gran parte de los servicios públicos, como sanidad y educación, acentuando todavía más el deterioro de los servicios públicos que ha ocurrido bajo el mandato de CiU.
El expolio no es la única causa del déficit social de Catalunya
En realidad, tal como he señalado en otro artículo (“Expolio nacional o expolio social” Público 13.11.11) el gran déficit social de Cataluña se ha acentuado todavía más como resultado de la alianza de CiU con el PP (que fue el partido que se opuso más al Estatut) en las políticas fiscales regresivas, en la reducción de los impuestos que gravan las rentas del capital y rentas superiores, y en la privatización de servicios públicos, además de otras políticas de clara orientación neoliberal. Y ambos, tanto CiU como el PP, han hecho lo opuesto a lo que prometieron. Dijeron mil veces durante la campaña electoral que no recortarían en los servicios públicos como sanidad y educación, donde ha recortado más. Ambos están siguiendo políticas para las cuales no hay ningún mandato popular. De ahí que la demanda de un referéndum sobre si la ciudadanía aprueba tales políticas de austeridad sea tan aplicable al gobierno PP como al gobierno CiU.
El Presidente Mas ha subrayado que, si el pueblo catalán votara a favor de la independencia en un referéndum, las autoridades públicas representativas españolas, por mera coherencia democrática, deberían aceptarla y permitir su desarrollo. Pero la selectividad en la exigida coherencia y su falta de credibilidad aparece claramente cuando el mismo Presidente hace lo contrario de lo que el pueblo catalán votó, desmontando, como lo está haciendo, el Estado del Bienestar catalán. En sanidad, por ejemplo, las políticas que la Generalitat de Catalunya están polarizando todavía más la sanidad en Catalunya, favoreciendo a la sanidad privada (que sirve predominantemente a las rentas de mayores ingresos) a costa de la sanidad pública (que sirve a las clases populares). Y todo ello bajo el liderazgo del Conseller de Salut (que era el jefe de la patronal hospitalaria privada) transformando un servicio universal en un servicio asistencial, justificando tales políticas bajo el lema de que no hay otra alternativa, pues Madrid (España) nos fuerza a hacerlo y así nos lo manda.
De la misma manera que el Presidente Rajoy está desmantelando la España social bajo la excusa de que es lo que le exige Bruselas, el gobierno Mas también señala que tiene que hacerlo porque así se lo pide Madrid. En ambos casos estamos viendo la externalización de responsabilidades. En España, Bruselas se presenta como el problema. En Cataluña, Madrid es el problema. Y aunque en ambos casos hay un componente que sí se corresponde a la realidad, es sólo un componente y no lo es todo pues, ni antes de que hubiera el euro ni ahora con el euro, Bruselas y Madrid han sido los mayores determinantes del subdesarrollo social de Cataluña y de España (ver mi libro El Subdesarrollo Social de España. Causas y Consecuencias). Las relaciones de poder de clase juegan el papel determinante tanto en Cataluña como en España. La alianza de clases, entre las clases dominantes en España y en Cataluña (terminología nunca utilizada en los medios por considerarla interesadamente como anticuada), es la causa mayor del retraso social de ambas, y los datos así lo muestran. Los países que tienen menor gasto social por habitante son aquéllos donde las clases conservadoras han sido más dominantes sobre los aparatos de sus Estados. Y así ocurre tanto en Cataluña como en España, como lo muestra que en la gran mayoría de leyes y presupuestos de austeridad que han afectado negativamente el bienestar de la población (tanto en Catalunya como en España), el PP y CiU han votado juntos (tanto en el Parlament de Catalunya como en las Cortes Españolas). Esto es lo que está ocurriendo en Catalunya y en España, de lo que no se habla en los medios de mayor difusión ni en Catalunya ni en España.
Sería un gran error que las izquierdas permitieran que las derechas catalanas y españolas protagonizaran el desarrollo de los hechos durante este periodo. Las izquierdas catalanas no pueden dejar que el gobierno CiU lidere el proceso de defensa de Catalunya cuando sus políticas públicas han estado dañando de una manera tan acentuada el bienestar del pueblo catalán. Las manifestaciones identitarias y las sociales deben confluir en una protesta generalizada hacia lo que está ocurriendo, no sólo en España, sino también en Catalunya. Y la izquierda española necesita aceptar que la Constitución, fruto de un desequilibrio en el momento de su aprobación, no es un documento sagrado. Debe cambiarse favoreciendo que la plurinacionalidad de España se refleje en que cada nación dentro de tal Estado pueda expresarse y determinar su futuro.
Catedrático de Ciencias Políticas y Políticas Públicas Universidad Pompeu Fabra
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12.11.11
Europa, europa...
Davant es atacs constants que des de fa tres anys sofreixen les economies dels països europeus, especialment les de Grècia, Portugal, Itàlia i Espanya, provocats per la cupiditat irresponsable i, sembla, criminal dels anomenats mercats financers,
Davant les condicions imposades per aquests mateixos mercats a les polítiques d'aquests països, que en cap moment han estat guiades per l'interès general, i que poden qualificar-se de cop d'estat financer,
Davant els desequilibris que tot això produeix en el funcionament de l'Unió Europea, exacerbant el nacionalisme i la insolidaritat, que reflecteixen en gran mesura les insuficiències en termes de governabilitat democràtica de l'UE, i que posen en perill un projecte altament exitós de pau i estabilitat durament construït després de dues guerres mundials,
Davant l'evidència que totes aquestes circumstàncies estan agreujant la situació de la major part de les persones d'aquest país i d'aquest continent, expulsant a un gran nombre de famílies de la classe mitjana, condemnant a moltes altres a una situació de misèria i manca de perspectives, negant i desmantellat uns drets socials que fins fa poc semblaven indiscutibles i destinats irremissiblement a créixer,
Davant la possibilitat cada cop més innegable que aquesta situació afavoreixi l'emergència d'actituds i polítiques discriminatòries, d'exclusió i divisió,
IniciatiaVerds-EQUO defensa i demana l'aprofundiment de la democràcia i el govern polític d'Europa com una de les mesures imprescindibles per a fer front a aquesta situació.
Espanya no se'n sortirà tota sola. Únicament una Europa unida, conscient dels seus interessos comuns i dels perills que els amenacen, amb una política econòmica, fiscal i monetària, sotmesa a l'objectiu fonamental del benestar de la seva ciutadania i no a l'interès volàtil del benefici individual, una Europa responsable i solidària amb la resta de la comunitat internacional, podrà fer front als embats dels fons especulatius, amb la col·laboració de la resta de països, especialment els països rics, a través de la instauració de mesures valentes i necessàries com ara, entre d'altres, el control i la taxació de les transaccions financeres, la supressió completa dels paradisos fiscals, la lluita contra el frau fiscal, la creació d'una banca pública europea i d'una agència pública internacional de qualificació, la reforma del sistema bancari perquè els bancs hagin de complir amb el seu paper primer de finançar les activitats productives, la creació d'una fiscalitat verda i social, o la subtracció dels productes agrícoles dels mercats especulatius i de futurs que s'enriqueixen a costa de la fam de milions de persones.
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1.11.11
Los Sueños y las Urnas
Article publicat per Daniel Innerarity a El País el 29/10/2011
Uno de los eslóganes más coreados por el 15-M asegura que "nuestros sueños no caben en vuestras urnas". Como toda reivindicación utópica, cuenta con el cómodo prestigio de lo imposible, que nos ahorra la pregunta de si, en ocasiones, nuestros sueños son alucinaciones propias o pesadillas para otros. No voy a discutir el hecho de que el abanico de lo que tenemos para elegir es manifiestamente mejorable; trataré de llamar la atención sobre algo que forma parte de nuestra condición política: que nadie, y menos en política, consigue lo que quiere, lo cual es por cierto una de las grandes conquistas de la democracia.
Una sociedad es democráticamente madura cuando ha asimilado la experiencia de que la política es siempre decepcionante y eso no le impide ser políticamente exigente. La política es inseparable de la disposición al compromiso, que es la capacidad de dar por bueno lo que no satisface completamente las propias aspiraciones. Está incapacitado para la política quien no tiene la capacidad de convivir con ese tipo de frustraciones y de respetar los propios límites. Nos han enseñado que esto es lo que hace de la política algo irresponsable y fraudulento, pero deberíamos acostumbrarnos a considerar que esto es lo que la constituye.
En una sociedad democrática, la política no puede ser un medio para conseguir plenamente unos objetivos diseñados al margen de las circunstancias reales, fuera de la lógica institucional o sin tener en cuenta a los demás, entre ellos a quienes no los comparten. Cualquier sueño político solo es realizable en colaboración con otros que también quieren participar en su definición. Los pactos y las alianzas ponen de manifiesto que necesitamos de otros, que el poder es siempre una realidad compartida. La convivencia democrática proporciona muchas posibilidades, pero impone también no pocas limitaciones. De entrada, los límites que proceden del hecho de reconocer otros poderes de grupos o intereses sociales con tanto derecho como uno para disputar la partida.
Por eso la acción política implica siempre transigir. Quien aborda cualquier problema como una cuestión de principio, quien habla continuamente el lenguaje de los principios, de lo irrenunciable y del combate se condena a la frustración o al autoritarismo. La política fracasa cuando los grupos rivales preconizan objetivos que según ellos no admiten concesiones y se consideran totalmente incompatibles y contradictorios. Todos los fanáticos creen que sus oponentes están fuera del alcance de la persuasión política. Nadie que no sea capaz de entender la plausibilidad de los argumentos de la otra parte podrá pensar, y menos actuar, políticamente.
Uno de los síntomas de la mala calidad de nuestro espacio público es la creciente influencia de grupos y personas que no han entendido esta lógica y practican una insistente despolitización. La fragilidad de las democracias frente a la presión populista se pone de manifiesto en fenómenos como el Tea Party, verdadero bastión de inflexibilidad. No me refiero únicamente al movimiento norteamericano, sino a un fenómeno bastante más extendido en nuestras democracias. Se podría decir sin exageración que todos tenemos nuestro Tea Party. Partidos, iglesias, sindicatos, y medios de comunicación están desbordados por una serie de movimientos que se generan a su alrededor, que tratan de condicionar sus prácticas habituales o cuestionan abiertamente su representatividad.
Todos padecen su particular asedio contra los moderados, es decir, un fuego amigo que establece un marcaje férreo de manera que no se hagan cesiones ni se llegue a compromisos con el enemigo. En este sentido, un Tea Party es un poder fuertemente ideológico pero desestructurado que parasita de otro poder ideológico, oficial pero debilitado, y al que exige la lealtad absoluta a unos objetivos políticos que deben ser conseguidos sin contrapartidas ni compromisos con el adversario, desprestigiando así la figura del pacto o el valor de la transacción. Son los guardianes de las esencias que no combaten tanto a sus enemigos sino que están al acecho de sus semejantes, cumpliendo aquello de que el peor enemigo está siempre entre los nuestros. Pensemos en la proliferación de las exhibiciones de orgullo o el significado político que puede tener la calificación del "sin complejos" que adjetiva actualmente a muchas renovaciones ideológicas.
Entre las características más despolitizadoras de estos movimientos está la ausencia de sentido de responsabilidad, su falta de disposición al acuerdo o la autolimitación inteligente; custodian un núcleo ideológico (la familia, la nación, el Estado de bienestar, el mercado, los valores) que ven continuamente amenazado y sospechan principalmente de los moderados de las propias filas; son especialmente vulnerables al populismo y tienen una gran densidad emocional. Especialmente dispuestos a ejercer estos condicionamientos ideológicos extremos son los "movimientos de un solo tema" (en ambos extremos del espectro ideológico y con asuntos diversos: la naturaleza, la mujer, la nación, el aborto...) a los que, por preocuparle mucho una sola cosa y casi nada todo lo demás, tienden a ver eso tan importante desconectado de sus condiciones de viabilidad, de cualquier calendario de urgencias u horizonte de compatibilidad.
Una cierta debilidad institucional unida a un conjunto de factores sociales y tecnológicos ha desestructurado el espacio de la reivindicación y la protesta, que está tan desregulado como los mercados. En todo esto han jugado un papel decisivo las redes sociales, que han liberado grandes energías de movilización, comunicación e instantaneidad, pero que suelen ser un mundo desestructurado en el que cada uno se junta con quien más se le parece. De ahí que cada vez sean menos redes sociales, en la medida en que la confrontación con el diferente tiende a ser sustituida por la indignación en compañía del similar, una emoción que se alimenta comunicando con quien comparte la misma irritación.
Probablemente esto indica que hemos de pensar nuevamente la política en sociedades bastante desinstitucionalizadas, cuyos conflictos no tienen la función estructurante del viejo conflicto social y donde las demandas ciudadanas no encuentran su cauce en la representación sindical o política. Porque no estamos en una lógica de equilibrio democrático, sino de antipolítica. Lo que hay son autoridades alternativas, que no pretenden equilibrar al poder oficial sino neutralizarlo.
La política ha disciplinado siempre nuestros sueños, los ha concretado en una lógica política y traducido en programas de acción. Por eso, cuando la política es débil nuestras expectativas en relación con el futuro colectivo se disparan y nos hacemos más vulnerables frente a la irracionalidad. ¿Qué hacemos entonces con todo aquello que nos ilusiona conseguir a través de la política? ¿Debemos rendirnos a la comprobación de que, dada la naturaleza decepcionante de la convivencia social, no tiene sentido formularse ideales o luchar por ellos? Más bien se trata de hacer una distinción sin la que no puede haber una convivencia democrática. Lo que cabe en las urnas son nuestras aspiraciones; lo que viene después -si es que no queremos convertir el sueño propio en pesadilla de los demás- es el juego democrático que limita y frustra no pocas veces nuestros deseos, pero que también los enriquece con las aportaciones de otros. Si alguien consiguiera colmar todas sus aspiraciones no compartiría nuestra condición humana y mucho menos nuestra condición política.
Daniel Innerarity es catedrático de Filosofía, investigador Ikerbasque en la Universidad del País Vasco y director del Instituto de Gobernanza Democrática. Es autor de La democracia del conocimiento (Ediciones Paidós), de próxima aparición.
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4.10.11
Per presneta-nos a les Eleccions Generals necessitam el teu suport
http://www.iniciativaverds.org/informa-t/noticies/nuevo-articulo-754.html
Hola a totes i tots!
En primer lloc volem donar-vos les gràcies per haver confiat en INICIATIVAVERDS-EQUO. Tot depèn de l’illa on viviu ho podreu fer a un lloc o un altre.
IMPORTANT! Només disposem fins el dilluns 10 d’octubre per aconseguir les signatures necessàries i per signar vàlidament cal
Als següent comerços.
O a qualcuna de les nostres paradetes.
PALMA
3 octubre
4 octubre
5 octubre
6 octubre
7 octubre
8 octubre
9 octubre
10 octubre
PART FORANA
4 octubre
5 octubre
6 octubre
7 octubre
8 octubre
9 octubre
Ens podeu trobar a la seu de ELS VERDS DE MENORCA. Carrer Sant Sebastià 67 - Maó. Dimarts i dimecres de 18h a 20h. Contacte: Óscar García 639.677.982
Dijous de 18h a 20h a Ciutadella: davant de la Catedral. Dijous de 18h a 20h a Alaior: Plaça Constitució.
Consultau el nostre Facebook També a través de correu electrònica equomenorca@proyectoequo.org
Posau-vos en contacte amb el nostre company Gianandrea di Terlezzi 616.095.573 També a través del correu electrònic equoeivissa@hotmail.com
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17.6.11
29.5.11
La democràcia al carrer
(Aquest article s'ha publicat a Quaderns de Gadeso http://www.gadeso.org/?contenido_servicio_tabla=cuadernos&ln=ca)
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21.5.11
Democràcia en acció: En directe des de #acampadapalma #acampapalma
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18.5.11
14.5.11
Sobre la guerra, l'absurd, la cobdicia i el coratge
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8.5.11
1.4.11
La realitat obstinada
Aquesta foto, presa després del triple desastre japonés (terratrèmol, tsunami, nuclear), és una magnífica paràbola de la fragilitat humana...i de les seves potencialitats.
El consumisme desenfrenat necessari per a mantenir una economia basada no en les necessitats de les persones sinó en les seves ambicions i el seu egoisme ens porta a produir, acumular i llançar una infinitat de productes que tenen un cicle vital cada cop més curt. Pel camí, i al llarg de tot el procés, qui pateix és el medi ambient (sobreexplotació de recursos, augment dels abocadors, major contaminació per a la seva eliminació) i la gent (salaris cada cop més baixos i precarietat laboral, estrés i obsessió pel consum).
Tot això, que alguns confonen amb una societat "avançada" és d'una precarietat extrema i es sustenta en la disponibilitat finita de combustibles fòssils i un cert equilibri natural que faci la realitat predecible. Ara be, els combustibles fòssils s'estan esgotant a una velocitat inevitablement creixent a mesura que els països emergents (X´ina, Índia, Brasil...) s'apunten al nostre model de societat. Des de fa uns anys, el lobby pronuclear ha aprofitat aquesta situació per a dur a terme una agressiva campanya de promoció de l'energia nuclear, com si aquesta fos la més neta i eficient per a substituir una economia basada en el carboni, que té unes necessitats energètiques enormes.
Fa dues setmanes, la realitat obstinada va mostrar que tot això només eren miratges o, millor dit, mentides. Fukushima és la prova que l'energia nuclear no és segura, ni pel que fa al tractament dels seus residus (que segueixen essent altament radiactius i perillosos milers d'anys després) ni pel que fa a la seva explotació energètica.
Davant el caos, la desolació i l'absència de tots aquetss productes innecessàris, davant la impossibilitat d'usar cotxos, motos, busos i altres mitjans de transport per l'abspencia de combustible, una figura atravessa les deixalles dibuixant un camí cap al futur: la no-dependència energpetica, la no-contaminació, l'aprofitament de l'enginy humà en la seva vessant més avançada, racional i natural a l'hora: la bicicleta.
Ens hauria de fer reflexionar sobre la nostra realitat quotidiana i el futur que volem per noltros i els nostres infants.
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29.1.11
Hablando de revoluciones...
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